Hipotecas inversas
La hipoteca inversa es un tipo de préstamo hipotecario basado en el capital propio que tiene el prestatario en la vivienda, lo que le permite convertir parte de ese valor en dinero en efectivo conservando la propiedad sobre la vivienda. La hipoteca inversa funciona en forma muy similar a las hipotecas tradicionales, pero a la inversa. En lugar de efectuar un pago a su prestamista cada mes, el prestamista le paga a usted. A diferencia de los préstamos convencionales garantizados con el capital propio en la vivienda, la mayoría de las hipotecas inversas no requieren el pago del capital, intereses ni comisiones de servicio, en tanto usted viva en su casa. Los fondos obtenidos de una hipoteca inversa pueden usarse para cualquier fin, incluyendo el pago de los gastos de la vivienda como, por ejemplo, impuestos, seguro, calefacción y costos de mantenimiento.
Para reunir las condiciones para una hipoteca inversa, usted debe ser el propietario de su vivienda. Usted puede recibir los fondos de la hipoteca inversa en una sola suma global o en anticipos mensuales o a través de una línea de crédito o una combinación de estas tres modalidades, dependiendo del tipo de hipoteca inversa y del prestamista. La cantidad que usted tiene derecho a tomar prestada se basa generalmente en su edad, el capital propio en la vivienda y la tasa de interés que el prestamista le esté cobrando.
Debido a que con una hipoteca inversa usted conserva el título de propiedad sobre su vivienda, usted también asume la responsabilidad de pagar impuestos y el costo de las reparaciones y el mantenimiento. Dependiendo del plan que usted seleccione, su hipoteca inversa debe pagarse con intereses cuando usted se mude permanentemente o cuando venda su vivienda o a su muerte o al llegar al final del período que se haya seleccionado para la amortización del préstamo. El prestamista no se queda con el título de propiedad de su vivienda cuando usted muera, pero sus herederos deben pagar el préstamo. Normalmente se paga la deuda refinanciando el préstamo y convirtiéndola en una hipoteca regular (si los herederos reúnen los requisitos) o utilizando el dinero procedente de la venta de su vivienda.